2021-01-27 13:43:58

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Remuneración En Especie

Una sociedad Limitada tiene como único trabajador a una de las socias que además es la administradora. Por ser la Administradora y el porcentaje de participación que tiene en la Empresa, cotiza al Régimen de Autónomos. Hasta ahora la cuota de autónomos la pagaba la Empresa y se lo ponía en nómina como remuneración en especie.

Han decidió, a partir de ahora, no pagar salario en dinero, y que toda la nómina sea remuneración en especie.

Le pondrían como remuneración en especie la cuota de autónomo, la vivienda (ya que va a residir en un piso propiedad de la Empresa) y los gastos de la vivienda (agua, luz etc).

Creo que no pueden hacer esto, porque la remuneración en especie no puede superar un porcentaje de la remuneración dineraria.

1) ¿Es correcto?

2)¿El porcentaje que no puede superar es el  30%? 

3) ¿Hay alguna forma o circunstancia que deba darse, para poder hacer una nómina solamente con remuneración en especie?

 08/01/2021 Usuario LEXA Online

Respuesta de despacho:

 12/01/2021 LEXA Abogados
Buenos días:

En primer lugar, procede analizar la normativa legal aplicable a la retribución en especie.
 
En este sentido, el artículo 42 de la Ley 35/2006, del Impuesto sobre la renta de las personas físicas, establece lo siguiente:
 
1. Constituyen rentas en especie la utilización, consumo u obtención, para fines particulares, de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, aun cuando no supongan un gasto real para quien las conceda.

Cuando el pagador de las rentas entregue al contribuyente importes en metálico para que éste adquiera los bienes, derechos o servicios, la renta tendrá la consideración de dineraria
.(…)

Por ello, si lo que hace la empresa es abonar al administrador una cuantía dineraria para que a su vez lo destine a un concepto en concreto, será considerado rendimiento dinerario. En cambio, si el abono se hace directamente por la empresa, será retribución especie.

En el caso concreto de un administrador de una Sociedad, la Dirección General de Tributos, en su Consulta Vinculante de 12 de julio de 2012, señala sobre el pago por parte de la Sociedad de las cotizaciones del Régimen Especial de Autónomos (RETA) de la Seguridad Social del administrador y los socios de la empresa, como una retribución en especie en su nómina, lo siguiente:
 
“La presente contestación parte de la hipótesis de que procede calificar como rendimiento del trabajo a los rendimientos satisfechos a los socios por la entidad consultante.
Partiendo de dicha hipótesis, en el régimen especial de la Seguridad Social de Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos (en adelante RETA), al corresponder la obligación de cotizar a los socios-trabajadores, el pago de las correspondientes cuotas por la sociedad a la que aquellos prestan sus servicios dará lugar a una mayor retribución del trabajo.
De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 42.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las Leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (BOE de 29 de noviembre), en adelante LIRPF, tiene la calificación como rentas en especie :“la utilización, consumo u obtención, para fines particulares, de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, aún cuando no suponga un gasto real para quien las conceda”. Añadiendo además que “cuando el pagador de las rentas entregue al contribuyente importes en metálico para que éste adquiera los bienes, derechos o servicios, la renta tendrá la consideración de dineraria”.
De acuerdo con este precepto, y teniendo en cuenta la hipótesis de partida, las cuotas del RETA satisfechas por la sociedad a los socios tendrán la consideración de retribución del trabajo en especie. Por el contrario, constituirán retribución dineraria en el supuesto de que la sociedad realice pagos en metálico a aquéllos para que abonen las respectivas cuotas.
En relación con la determinación del tipo de retención debe señalarse que dentro del procedimiento general para determinar el importe de la retención aplicable sobre los rendimientos del trabajo, la primera de las operaciones para su determinación la constituye la cuantificación de la base para calcular el tipo de retención. A ella se refiere el artículo 83 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo (BOE del día 31), en adelante RIRPF, señalando que:
“1. La base para calcular el tipo de retención será el resultado de minorar la cuantía total de las retribuciones del trabajo, determinada según lo dispuesto en el apartado siguiente, en los conceptos previstos en el apartado 3 de este artículo
(…)
3. La cuantía total de las retribuciones de trabajo, dinerarias y en especie, calculadas de acuerdo al apartado anterior, se minorará en los importes siguientes:
(...).
b) En las cotizaciones a la Seguridad Social, a las mutualidades generales obligatorias de funcionarios, detracciones por derechos pasivos y cotizaciones a colegios de huérfanos o entidades similares, a las que se refieren los párrafos a), b) y c) del artículo 19.2 de la Ley del Impuesto.
(...)”.
Por tanto, para que las cotizaciones al RETA operen en la determinación de la base para calcular el tipo de retención es necesario que se trate de rendimientos del trabajo cuya retención se calcule de acuerdo con el procedimiento general del artículo 80 del RIRPF.
Atendiendo a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 102 del RIRPF, la cuantía del ingreso a cuenta correspondiente al pago de las cotizaciones al RETA efectuado por la entidad, se determinará aplicando al importe de éstas el tipo de retención determinado conforme lo previsto en el mencionado artículo 80 del RIRPF.
En relación con los pagos de las cotizaciones al RETA realizados al administrador de la sociedad, la letra e) del apartado 2 del artículo 17 de la LIRPF considera rendimientos del trabajo a: “Las retribuciones de los administradores y miembros de los Consejos de Administración, de las Juntas que hagan sus veces y demás miembros de otros órganos representativos. “.
De acuerdo con este precepto y con lo dispuesto en el artículo 42.1 de la LIRPF antes expuesto, las cuotas del RETA del administrador de la sociedad que son satisfechas por esta última, constituyen para el administrador una retribución del trabajo en especie sujeta a ingreso a cuenta por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, ingreso a cuenta que debe efectuar la sociedad. En el supuesto en el que la sociedad realizase un pago en metálico al administrador para financiar el coste de la cotización del RETA, la retribución tendría la naturaleza de rendimiento dinerario sujeto a retención.
El apartado 2 del artículo 101 de la LIRPF, en su redacción establecida por la disposición adicional trigésimo quinta del Real Decreto-ley 20/2011 de 30 de diciembre, de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público (BOE de 31 de diciembre), establece para los periodos impositivos 2012 y 2013 un porcentaje de retención o ingreso a cuenta del 42 por ciento sobre los rendimientos del trabajo que se perciban por la condición de administradores y miembros de los consejos de administración, de las juntas que hagan sus veces, y demás miembros de otros órganos representativos.
Por tanto, en dichos ejercicios el ingreso a cuenta se determina aplicando el tipo fijo del 42 por ciento al importe de las cotizaciones satisfechas al RETA.
Además debe tenerse en cuenta que la base de retención aplicable al resto de las retribuciones que se perciban por la condición de administrador, será la cuantía íntegra percibida por este último, sin que pueda minorarse la misma en el importe de las cotizaciones al RETA satisfechas por la empresa o por el administrador”.
 
Por tanto, las cotizaciones al Régimen de Autónomos que abona la sociedad como salario en especie al administrador constituyen para el administrador una retribución del trabajo en especie sujeta a ingreso a cuenta por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, ingreso a cuenta que debe efectuar la sociedad.
 
De la misma forma, la totalidad de retribuciones que perciban los administradores se considerarán rendimientos del trabajo, sean en dinerarias o en especie, tal y como dispone el artículo 17.2.e) de la LIRPF:
 
2. En todo caso, tendrán la consideración de rendimientos del trabajo:
(…)
Las retribuciones de los administradores y miembros de los Consejos de Administración, de las Juntas que hagan sus veces y demás miembros de otros órganos representativos.

 
Ejemplo de ello, cabe citar la consulta vinculante de la DGT V0772-20, de 7 de abril de 2020, en la cual se dispone que tienen consideración de rentas en especie de la sociedad las percibidas por un socio administrador en concepto de tickets restaurante y seguro médico. Sin embargo, la DGT acaba concluyendo que el administrador no puede beneficiarse de las exenciones previstas en el artículo 42.3 LIRPF, al no tener no tener una relación laboral:
 
“Con respecto al citado requisito de prestación de servicios por cuenta ajena, cabe indicar que el artículo 1.2 c) de la Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del trabajo autónomo (BOE de 25 de septiembre), declara expresamente incluidos en el ámbito de aplicación del Estatuto, es decir, excluye de la relación laboral, a “quienes ejerzan las funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del cargo de consejero o administrador, o presten otros servicios para una sociedad mercantil capitalista, a título lucrativo y de forma habitual, personal y directa, cuando posean el control efectivo, directo o indirecto de aquélla, en los términos previstos en la disposición adicional vigésima séptima del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de julio”.
 
Por su parte, la letra b) del apartado 2 del artículo 305 del actualmente vigente Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social (BOE de 31 de octubre), declara expresamente comprendidos en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos a los siguientes:
 
“b) Quienes ejerzan las funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del cargo de consejero o administrador, o presten otros servicios para una sociedad de capital, a título lucrativo y de forma habitual, personal y directa, siempre que posean el control efectivo, directo o indirecto, de aquella. Se entenderá, en todo caso, que se produce tal circunstancia, cuando las acciones o participaciones del trabajador supongan, al menos, la mitad del capital social.
 
Se presumirá, salvo prueba en contrario, que el trabajador posee el control efectivo de la sociedad cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:
 
1.º Que, al menos, la mitad del capital de la sociedad para la que preste sus servicios esté distribuido entre socios con los que conviva y a quienes se encuentre unido por vínculo conyugal o de parentesco por consanguinidad, afinidad o adopción, hasta el segundo grado.
 
2.º Que su participación en el capital social sea igual o superior a la tercera parte del mismo.
 
3.º Que su participación en el capital social sea igual o superior a la cuarta parte del mismo, si tiene atribuidas funciones de dirección y gerencia de la sociedad.
 
En los supuestos en que no concurran las circunstancias anteriores, la Administración podrá demostrar, por cualquier medio de prueba, que el trabajador dispone del control efectivo de la sociedad.
 
En virtud de lo anteriormente dispuesto y con los datos aportados, no puede determinarse si el socio presta sus servicios a la sociedad en el marco de una relación laboral, cuestión que por otra parte no corresponde dilucidar a este Centro Directivo al pertenecer al ámbito laboral. Ello impide, por tanto, que se pueda determinar la posible aplicación de las exenciones señaladas al caso planteado”.
 
Respecto al límite del 30% establecido en el artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores, el artículo dispone que se aplica a las relaciones laborales (incluidas las de carácter especial), cosa que no se da en este caso al tratarse de una relación no laboral:
 
Se considerará salario la totalidad de las percepciones económicas de los trabajadores, en dinero o en especie, por la prestación profesional de los servicios laborales por cuenta ajena, ya retribuyan el trabajo efectivo, cualquiera que sea la forma de remuneración, o los periodos de descanso computables como de trabajo. En ningún caso, incluidas las relaciones laborales de carácter especial a que se refiere el artículo 2, el salario en especie podrá superar el treinta por ciento de las percepciones salariales del trabajador, ni dar lugar a la minoración de la cuantía íntegra en dinero del salario mínimo interprofesional.

Por tanto, el límite de la retribución en especie es del 30% del salario del trabajador no es de aplicación al supuesto en concreto.
 
Por su parte, en cuanto a la valoración de las rentas en especie el artículo 43 de la citada LIRPF, dispone lo siguiente:
 
1. Con carácter general, las rentas en especie se valorarán por su valor normal en el mercado, con las siguientes especialidades: 1º Los siguientes rendimientos del trabajo en especie se valorarán de acuerdo con las siguientes normas de valoración: (…) a) En el caso de utilización de una vivienda que sea propiedad del pagador, el 10 por ciento del valor catastral. (...)

En conclusión, la utilización por parte del trabajador de una vivienda de propiedad de la empresa constituye retribución en especie de acuerdo con la Ley del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, por lo que dicha renta deberá valorarse por el 10% del valor catastral de la misma.

Por tanto, sería retribución en especie si la vivienda es de propiedad de la empresa. En todo caso, se deberá valorar por el mínimo del 10% del valor catastral de la vivienda.
 
Respecto a los suministros como la luz, agua etc. el Tribunal Supremo, en sentencia de 13 noviembre de 2001, los ha considerado renta en especie:
 
“La sentencia de instancia se ha inclinado, a falta de precepto expreso en la normativa sobre cotización por contingencias comunes, por la aplicación analógica de las disposiciones del Reglamento de accidentes de trabajo (para el uso de vivienda) y la de la legislación sobre el impuesto de la renta (para los gastos correspondientes a los suministros de la vivienda), criterio este último acogido en el vigente Reglamento general de cotización y recaudación en Seguridad Social EDL 1995/16912. El demandante ha hecho otras cuentas que le resultan más favorables, en las que entra en juego para tal valoración el límite del 30 % de la retribución en especie del art. 26.1. del Estatuto de los Trabajadores (ET) EDL 1995/13475, sin perjuicio de aceptar como petición subsidiaria el mantenimiento de la sentencia de instancia.
 
Las valoraciones en metálico del uso y de los gastos de vivienda efectuadas en la sentencia de instancia son las correctas. Dentro de las disposiciones de nuestro ordenamiento sobre valoración de retribuciones en especie las más próximas y adecuadas para el cálculo de la base de cotización por contingencias comunes en el período contemplado en el caso son las utilizadas por el Juez de lo Social. La decisión del debate de suplicación debe consistir por tanto, simplemente, en la desestimación de los recursos del demandante y de la empresa codemandada”.
 
 
En conclusión:
  • Las cotizaciones al Régimen de Autónomos que abona la sociedad como salario en especie al administrador constituyen para el administrador una retribución del trabajo en especie sujeta a ingreso a cuenta por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, ingreso a cuenta que debe efectuar la sociedad.
  • De la misma forma, la totalidad de retribuciones que perciban los administradores se considerarán rendimientos del trabajo, sean en dinerarias o en especie.
  • El límite de la retribución en especie es del 30% del salario del trabajador. No obstante, este límite no se aplica al supuesto en concreto al tratarse de una relación no laboral.
  • La utilización por parte del trabajador de una vivienda de propiedad de la empresa constituye retribución en especie de acuerdo con la Ley del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas.
  • En todo caso, la vivienda se deberá valorar por el mínimo del 10% del valor catastral de la vivienda.
  • Asimismo, los suministros como la luz, agua etc. también se han considerado como renta en especie.
 

Esperamos haber resuelto su consulta. Llámenos si necesita cualquier aclaración. Reciba un cordial saludo.


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Abigail Rojas
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